Los socios de Maduro

Carlos Rodríguez Nichols

Rusia y China tienen estrechas alianzas en materia militar y comercial con el régimen chavista, compromisos que se traducen en deudas billonarias a Moscú y Pekín. En otras palabras, Caracas debe alrededor de 17,000 millones de dólares a las dos potencias. En posición de acreedores, apoyan firmemente al gobierno bolivariano e intentan imponer las reglas del juego en el caos venezolano a pesar de tratarse de un conflicto en territorio americano, es decir en el supuesto backyard estadounidense ¡según nomenclaturas imperialistas en décadas de Guerra Fría! Atributos geopolíticos que se han desdibujado en el actual mundo multilateral donde las ocho naciones nucleares más poderosas del planeta controlan la maquinaria mundial.

Recientemente el Kremlin ratificó millonarios contratos de defensa con el gobierno de Venezuela sumado al contundente aporte castrense ruso al régimen autócrata venezolano: bombarderos con capacidad nuclear, maniobras militares conjuntas, y personal especializadoen asesoramiento al ejercito bolivariano. De esta forma se confirma la solidaridad del Kremlin con el gobierno de Nicolás Maduro y al “pueblo venezolano”. Cínico eufemismo dada las penurias que vive gran parte de la población venezolana, masivos desplazamientos a países fronterizos y una pobreza ignominiosa contrapuesta al enriquecimiento vergonzoso de la cúpula chavista.

Por otro lado, la deuda financiera de Caracas con Pekín no es un tema menor. China ha revalidado acuerdos bilaterales generadores de billonarias inversiones en Venezuela, prestamos que ha desembolsado a cambio de exportaciones petroleras al gigante asiático. Ante estas cuantiosas sumas, Pekín se opone a la injerencia occidental en asuntos internos de Venezuela y respalda los esfuerzos del Gobierno venezolano de mantener su soberanía, independencia y estabilidad.

Ante esto, China y Rusia no sólo respaldan incondicionalmente el régimen bolivariano sino emplazan a Washington a derogar los planes intervencionistas militares en Venezuela. Más aún, advierten a Estados Unidos de posibles graves consecuencias si continúa patrocinando a Juan Guaidó y el derrocamiento del “legítimo” gobierno de Nicolás Maduro. En palabras de los Jefes de Estado de Rusia y China, “el apoyo al autoproclamado presidente venezolano es una transgresión a las normas del derecho internacional”.

No obstante, el liderazgo de Guaidó se debilita día a día y su plan de deponer a Maduro se estanca a pasos agigantados. Fracaso del que no se puede responsabilizar exclusivamente a Guaidó o a los diferentes sectores de la oposición sino, en todo caso, a la errónea política de Washington. Estados Unidos ha demostrado total incapacidad en la ejecución de medidas de seguridad en el continente americano, especialmente en la caótica crisis venezolana: vivo ejemplo de los desaciertos de la Casa Blanca.

A todas luces el mandatario estadounidense carece de posturas coherentes a escala global. Aparte de su bulliciosa verborrea y amenazas inconsistentes  no ha conseguido rediseñar las supuestas erratas del pasado, al contrario, hoy el mundo es más peligroso y polarizado que en años anteriores. Pero, el mayor responsable de las incongruentes acciones estadounidense en Venezuela es John Bolton, Asesor en Seguridad Nacional de la Administración Trump y ejecutor de los desastrosos resultados militares en Irak y Afganistán. Venezuela sería el tercer fracaso de Bolton.

Una intervención militar estadounidense convertirá a la nación petrolera en el campo de batalla de las grandes potencias como sucedió en Medio Oriente durante la última década. Conflicto que no se limita a la lucha de intereses imperialistas, sino a una sangrienta guerra civil donde organizaciones extremistas y redes del narco tendrían importantes cuotas de poder.

Después de las múltiples derrotas de Estados Unidos en Vietnam, Irak, Afganistán, Siria, y la malograda presencia en Centroamérica, parece poco probable una victoria estadounidense en el vasto territorio venezolano, territorio que comprende zonas amazónicas controladas por violentas guerrillas que se gobiernan según sus propios códigos y mandatos, es decir… ¡la ley de la selva!

DSCF5275 (1)

About Carlos Rodríguez Nichols

Soy Carlos Rodríguez Nichols
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s